lunes, 25 de octubre de 2010

El "Rayo que no cesa" o la madurez poética de Miguel Hernández

Momento poético y biográfico en que surge el libro.- Su estructura. El libro como “cancionero clásico”.- Las imágenes y los símbolos a través de algunos sonetos.- Explicación de tres textos singulares dentro del poemario: “Un carnívoro cuchillo”, “Me llamo barro aunque Miguel me llame” y “Elegía a Ramón Sijé” como ejemplo emblemático de la elegía funeraria española.
 
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Gregorio Torres Nebrera, Cated. de Literatura. UEx

Un breve episodio en la vida de Miguel Hernández: su estancia en Extremadura durante la guerra civil

Varios autores ha apuntado ya la presencia de Miguel Hernández en la Extremadura republicana durante la primavera e inicios del verano de 1937. Sin embargo apenas conocemos los motivos de dicha presencia e igualmente son escasos los datos que poseemos sobre la labor del poeta de Orihuela durante sus estancias en tierras extremeñas. Esta ponencia pretende ofrecer algunas luces sobre ambas cuestiones, que por otra parte son contextualizadas en el marco histórico global del momento (Guerra Civil en Extremadura) y más en concreto en su relación con el dispositivo militar republicano asentado en el frente extremeño durante esas fechas. Por otra parte damos a conocer un novedoso episodio en el binomio de Miguel Hernández y Extremadura durante la Guerra Civil, como fue su relación con los combatientes de la 16ª Brigada Mixta en tierras jiennense, ya que la mayoría de los integrantes de esta unidad militar eran extremeños.

Esquema de la ponencia
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José Hinojosa Durán, IES Sierra de San Pedro

La guerra civil española: una mirada historiográfica

Esquema de la ponencia
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Enrique Moradiellos. Catedrático de Hª Contemporánea. UEx

Mirada actual sobre Miguel Hernández: Santos Domínguez


HISTORIA NATURAL DE LA POESÍA

La noche desprendida de los pozos oscuros 
se sumerge en los pozos donde ha echado raíces.
M. Hernández
Vengo de donde mide su conjetura el aire,
de la raíz antigua de la piedra y la música,
de las palpitaciones verdes de la madera,
de los primeros ríos que cruzaron los pájaros.

Yo vivo en la intemperie donde vive el vacío,
donde crece una nube de granizo y habita la serpiente,
bajo un cielo sin música que alimenta tormentas.

Antes que los caldeos enunciaran el número
para cifrar los astros y su oscuro latido,
ya vivía en el agua interior del planeta
y en las germinaciones de una dura semilla.

Como los temporales, yo vivo en la intemperie
y cruzo las palabras como quien cruza un bosque,
porque sabe que al fin la luz será con ellas
y latirá en el pulso primero de los pájaros
y en las germinativas raíces de los ríos.

Yo vengo de un lugar de baluartes
y argamasas primarias.
Yo vivo en la intemperie del adverbio,
vivo en la carne viva de la palabra mundo
y en lo que ella contiene de veneno y belleza.

Con tiempo y con arena definí los espacios
propicios para el canto. Y antes de celebrar
el transcurso callado de la sangre en las venas,
lamenté un pecho inmóvil y unos ojos opacos.

Yo soy el que en la noche
pesa a plomo el silencio y destila el mercurio,
el que acaricia el hielo y espera la llegada del sol por los pinares.

Yo soy el que alimenta
el silencio parado de un animal que acecha
su minuciosa dosis de minutos.

Hoy dibujo lo mismo la flor de la vainilla
que el diluvio en un sauce,
la transparencia azul de la tristeza
lo mismo que la herida que gime ante la hormiga.

Soy el que guarda el fuego, el que prende el pabilo,
el que espera cansado sobre los adjetivos y las declinaciones
mientras arde en los altos campanarios
la claridad caliente de la tarde.

Soy el que incendia el pasto al final del verano,
el que pudre los pozos y envenena las fuentes.

Nadie sabe mi nombre. Soy el insomne, el ciego,
el que no tiene nada y el que nada pretende.

Soy la salmodia amarga de un reflejo,
la letanía de un eco, la liturgia
vacía del oscuro,
en el fondo del fango, en la penumbra.

Muro de fuego y cólera, vidrio que arde o persiste
bajo la luz del número en la fragua del tiempo
donde un nueve de lunas convoca sobre el yunque
su arista de misterio, su ritmo de metales.
Del libro: “Escarcha y Fuego: la vigencia de Miguel Hernández en Extremadura”
Servicio de Publicaciones. Diputación de Badajoz.

Mirada actual sobre Miguel Hernández: Irene Sánchez Carrón

HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNDEZ

MORIR  EN PRIMAVERA

Porque tú ya no estabas
hablaban los arroyos
y nadie comprendía,
a nadie le importaba.

Porque tú ya no estabas
se secaron las hojas
sin verano ni otoño
en plena primavera.

Porque tú no venías
la maleza cerró
con su muro de espinas
el camino a la sierra.

No importaron las flores,                 
no cogimos los frutos
ni enterramos semillas
porque ya no importaba.


SÓLO UNOS POCOS VERSOS

Hay versos derramados como un sol
sobre la oscuridad que cierra las heridas.
Hay versos que amanecen golpeando
lo que no quiere abrirse
con la fuerza de un viento ingobernable,
palabras que no aguantan las cadenas,
las mordazas, las cárceles de olvido,
penas que no prescriben
y buscan al culpable sin descanso
en las encrucijadas
y en las sendas furtivas de la historia,
y escarban con las manos en las zanjas,
y ascienden a los montes
y acaban resonando en las entrañas
como un río de sílabas calladas
que crece hasta los ojos,
como el eco lejano y obstinado
de una verdad que avanza hacia la boca.

Solo unos pocos versos
conocen el camino
entre las duras peñas
hacia los labios limpios,
hacia los ojos firmes
hacia la frente alta.

Son versos,
solo unos pocos versos,
que saben derramarse como el agua
sobre la arena muerta en los relojes. 


BAJO SU TOSCA CAPA DE CABRERO
Escríbeme a la tierra
que yo te escribiré.
M. Hernández
A la tierra escribí por si me oía,
envié mis palabras a su encuentro,
al centro de la luz, del fuego al centro,
allí donde la noche forja el día.

A buscarle envié la pena mía,
al núcleo de la angustia, hueso adentro,
al grano del dolor donde concentro
los surcos de la sed y la sequía.

Allí su verso libre de cadenas
que soportó tenaz el aguacero
me grita libertad a manos llenas.

Bajo su tosca capa de cabrero
encuentro el tierno aroma de azucenas
y una voz masculina hecha de acero.
Del libro: “Escarcha y Fuego: la vigencia de Miguel Hernández en Extremadura”
Servicio de Publicaciones. Diputación de Badajoz.

La palabra de Miguel Hernández: una vertiginosa evolución estética

Se propone un recorrido por los principales libros hernandianos y por los poemas sueltos que configuran los ciclos con vistas a presentar los profundos cambios que opera la poética del oriolano. Se trabaja con los presupuestos estéticos de raíz gongorina y popular en "Perito en lunas", con el quiebro hacia la lírica amorosa de reminiscencias áureas pero con la elevación de lo cotidiano en "El rayo que no cesa", con el giro al compromiso en el ciclo de "Viento del pueblo" y con la desnudez de la poesía última. Se vinculan de continuo las experiencias biográficas del poeta con la elaboración de la lírica.
CPR de Cáceres. Aula Abierta. 14 de octubre  de 2010
Profª Mª Isabel López Martínez. UEx.
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viernes, 22 de octubre de 2010

Jornadas "En el Centenario de Miguel Hernández: Palabra e Historia"

Para celebrar el Centenario del nacimiento de Miguel Hernández (Orihuela, 30 de octubre de 1910) el CPR de Cáceres ha organizado unas jornadas que tienen como objetivo profundizar en el estudio de la obra del poeta oriolano y analizar el contexto histórico en que se produjo. Nos interesa también reflexionar sobre la poesía hernandiana desde la mirada de poetas actuales y poner en común experiencias de aula que acerquen al alumnado elementos de la lírica de Hernández.
Este blog se elabora como un recurso que organice y haga públicos los contenidos de las Jornadas y facilite el conocimiento de la obra del poeta.

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