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viernes, 29 de octubre de 2010
Exposición en el CPR de Cáceres: "Castuera. Centenario del nacimiento de Miguel Hernández (1910-2010)"
Esta exposición, compuesta por once paneles, ha permanecido abierta en el patio del Centro de Profesores de Cáceres desde el 14 hasta el 23 de octubre, coincidiendo con las Jornadas. La muestra fue realizada para la celebración del Año Hernandiano en Castuera. Agradecemos a su Ayuntamiento el préstamo que nos ha permitido disfrutarla durante estos días. Quien no haya tenido oportunidad de visitarla puede descargar los once paneles, en formato pdf, pulsando en el enlace situado bajo las imágenes.
lunes, 25 de octubre de 2010
Mirada actual sobre Miguel Hernández: Santos Domínguez
HISTORIA NATURAL DE LA POESÍA
La noche desprendida de los pozos oscuros
se sumerge en los pozos donde ha echado raíces.
M. Hernández
Vengo de donde mide su conjetura el aire,de la raíz antigua de la piedra y la música,de las palpitaciones verdes de la madera,de los primeros ríos que cruzaron los pájaros.
Yo vivo en la intemperie donde vive el vacío,donde crece una nube de granizo y habita la serpiente,bajo un cielo sin música que alimenta tormentas.
Antes que los caldeos enunciaran el númeropara cifrar los astros y su oscuro latido,ya vivía en el agua interior del planetay en las germinaciones de una dura semilla.
Como los temporales, yo vivo en la intemperiey cruzo las palabras como quien cruza un bosque,porque sabe que al fin la luz será con ellasy latirá en el pulso primero de los pájarosy en las germinativas raíces de los ríos.
Yo vengo de un lugar de baluartesy argamasas primarias.Yo vivo en la intemperie del adverbio,vivo en la carne viva de la palabra mundoy en lo que ella contiene de veneno y belleza.
Con tiempo y con arena definí los espaciospropicios para el canto. Y antes de celebrarel transcurso callado de la sangre en las venas,lamenté un pecho inmóvil y unos ojos opacos.
Yo soy el que en la nochepesa a plomo el silencio y destila el mercurio,el que acaricia el hielo y espera la llegada del sol por los pinares.
Yo soy el que alimentael silencio parado de un animal que acechasu minuciosa dosis de minutos.
Hoy dibujo lo mismo la flor de la vainillaque el diluvio en un sauce,la transparencia azul de la tristezalo mismo que la herida que gime ante la hormiga.
Soy el que guarda el fuego, el que prende el pabilo,el que espera cansado sobre los adjetivos y las declinacionesmientras arde en los altos campanariosla claridad caliente de la tarde.
Soy el que incendia el pasto al final del verano,el que pudre los pozos y envenena las fuentes.
Nadie sabe mi nombre. Soy el insomne, el ciego,el que no tiene nada y el que nada pretende.
Soy la salmodia amarga de un reflejo,la letanía de un eco, la liturgiavacía del oscuro,en el fondo del fango, en la penumbra.
Muro de fuego y cólera, vidrio que arde o persistebajo la luz del número en la fragua del tiempodonde un nueve de lunas convoca sobre el yunquesu arista de misterio, su ritmo de metales.
Del libro: “Escarcha y Fuego: la vigencia de Miguel Hernández en Extremadura”
Servicio de Publicaciones. Diputación de Badajoz.
Mirada actual sobre Miguel Hernández: Irene Sánchez Carrón
HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNDEZ
MORIR EN PRIMAVERA
MORIR EN PRIMAVERA
Porque tú ya no estabashablaban los arroyosy nadie comprendía,a nadie le importaba.
Porque tú ya no estabasse secaron las hojassin verano ni otoñoen plena primavera.
Porque tú no veníasla maleza cerrócon su muro de espinasel camino a la sierra.
No importaron las flores,no cogimos los frutosni enterramos semillasporque ya no importaba.
SÓLO UNOS POCOS VERSOS
Hay versos derramados como un solsobre la oscuridad que cierra las heridas.Hay versos que amanecen golpeandolo que no quiere abrirsecon la fuerza de un viento ingobernable,palabras que no aguantan las cadenas,las mordazas, las cárceles de olvido,penas que no prescribeny buscan al culpable sin descansoen las encrucijadasy en las sendas furtivas de la historia,y escarban con las manos en las zanjas,y ascienden a los montesy acaban resonando en las entrañascomo un río de sílabas calladasque crece hasta los ojos,como el eco lejano y obstinadode una verdad que avanza hacia la boca.
Solo unos pocos versosconocen el caminoentre las duras peñashacia los labios limpios,hacia los ojos firmeshacia la frente alta.
Son versos,solo unos pocos versos,que saben derramarse como el aguasobre la arena muerta en los relojes.
BAJO SU TOSCA CAPA DE CABRERO
Escríbeme a la tierra
que yo te escribiré.
M. Hernández
A la tierra escribí por si me oía,envié mis palabras a su encuentro,al centro de la luz, del fuego al centro,allí donde la noche forja el día.
A buscarle envié la pena mía,al núcleo de la angustia, hueso adentro,al grano del dolor donde concentrolos surcos de la sed y la sequía.
Allí su verso libre de cadenasque soportó tenaz el aguacerome grita libertad a manos llenas.
Bajo su tosca capa de cabreroencuentro el tierno aroma de azucenasy una voz masculina hecha de acero.
Del libro: “Escarcha y Fuego: la vigencia de Miguel Hernández en Extremadura”
Servicio de Publicaciones. Diputación de Badajoz.
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